Mandalo en PDF
Es el formato que conserva las medidas y las tipografías tal como las armaste. Si trabajás en Word o Canva, exportá a PDF antes de enviarlo.
Una sola medida, un solo papel y dos formas de imprimirlas. Lo simple sale bien y sale rápido.
La tarjeta personal es el impreso donde menos conviene improvisar: se mira de cerca, se toca y se guarda. Por eso trabajamos una sola configuración, la que da el mejor resultado — 8,5 × 5 cm en ilustración 300 g — y dos formas de imprimirla.
Todo en el frente y el dorso en blanco. Es la opción más económica y funciona perfecto cuando la tarjeta tiene poca información: nombre, actividad, teléfono y poco más. El dorso vacío, además, sirve para anotar algo a mano.
El frente lleva el logo y los colores de la marca; el dorso, los datos que no necesitan color: dirección, redes, un QR, un horario. Es la opción que más elegimos recomendar, porque aprovecha las dos caras sin el costo de imprimir ambas a color.
El plastificado es una lámina que se aplica sobre la tarjeta ya impresa. No es obligatorio, pero cambia bastante cómo envejece: protege del roce, del agua y de las marcas de dedos.
Si la tarjeta va a vivir en una billetera o se entrega mucho, el plastificado se justifica. Para una tirada corta de uso puntual, sin plastificado está perfecto.
Ese último punto es el error más común que vemos. Un recuadro de 1 mm pegado al borde parece una buena idea en pantalla, pero en el corte físico basta medio milímetro de diferencia para que un lado se vea más grueso que el otro. Si querés un borde, dejalo grueso o alejalo del filo.
Una tarjeta se lee en dos segundos. Nombre, qué hacés y cómo te encuentran. Todo lo demás compite con eso. Si tenés dudas sobre si algo entra o se lee, mandanos el archivo y lo miramos antes de imprimir: es parte del trabajo.
Lo que tenés que saber
Es el formato que conserva las medidas y las tipografías tal como las armaste. Si trabajás en Word o Canva, exportá a PDF antes de enviarlo.
Si el color o la foto llegan hasta el borde, dejá 3 mm de sobrante alrededor y 5 mm de margen interno para los textos. Así el corte no se come nada.
Controlamos medidas, márgenes y resolución. Si el archivo tiene un problema, te avisamos antes de mandar a máquina, no después.
Preguntas frecuentes
Las imprimimos en 8,5 × 5 cm. Es la medida estándar que entra en cualquier billetera y en las tarjeteras de escritorio. Si tenés un diseño armado en otra medida, avisanos antes: casi siempre se adapta, pero conviene revisarlo juntos para que no se corte nada.
En ilustración 300 g, y es el único papel que trabajamos para tarjetas. Es un papel rígido: la tarjeta no se dobla en el bolsillo y transmite que el trabajo está bien hecho. Gramajes más bajos se arrugan enseguida y terminan jugando en contra.
Ofrecemos dos opciones: simple faz, o frente a color con el dorso en escala de grises. La segunda es la que más se usa cuando el frente lleva el logo y el dorso solo datos de contacto, un QR o una consigna, porque baja el costo sin que se note en el resultado.
Depende del uso. El plastificado protege la tarjeta del roce y del agua, y la hace durar bastante más en una billetera. El mate disimula las huellas y permite escribir encima; el brillante levanta los colores pero marca más. Para tiradas que se entregan mucho, se justifica; para un uso puntual, sin plastificado sale perfecta igual.
El mínimo es 100 unidades. Tené en cuenta que el costo por tarjeta baja bastante al aumentar la cantidad, y que las tarjetas no vencen: si los datos no te van a cambiar en el corto plazo, hacer una tirada más grande de entrada suele salir más barato que repetir dos chicas.